martes, 30 de julio de 2013

DEL DISTANCIAMIENTO A LA DESCONEXION


DEL DISTANCIAMIENTO A LA DESCONEXION

Apóstol Moisés Rosales


 

Dios nos creó a ambos para ser seres que  nos relacionemos y puso en nosotros la necesidad de conectarnos con otras personas en un nivel emocional y espiritual profundo. La conexión humana más profunda queda reservada para la relación matrimonial. Dentro de la intimidad y la seguridad del compromiso matrimonial, la pareja tiene libertad  para expresar sus deseos, temores, luchas y angustias más profundos y a la vez preocuparse por los del otro. “Por tanto dejara el hombre a su padre y su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24).

 

El plan de Dios es que disfrutemos de esta conexión satisfactoria . A medida que crece esta conexión, nos sentimos cada vez menos solos y experimentamos la rica intimidad y unidad que Dios ha diseñado para el matrimonio. Sin embargo cuando el esposo y la esposa se distancian y sus vidas se llenan de otras actividades e intereses, queda poco tiempo para conectarse, y en la medida que el distanciamiento persista, hay cada vez menos interés de conectarse. El dolor de la desilusión y el desaliento es tan grande que uno de los integrantes del matrimonio o los dos ya no confían en el otro para sus necesidades y anhelos mas profundos. Entonces dejan de disfrutar  a este nivel. Se desconectan en su relación. Levantan paredes de autoprotección y la intimidad es muy poco frecuente.

 

En un matrimonio desconectado, el esposo y la esposa pueden vivir juntos, pero en realidad viven solos por completo. El problema es que sus necesidades no cambian. Todavía necesitan conectarse con otra persona en un nivel intimo y profundo. Si esa necesidad que Dios ha puesto no se satisface de forma legitima a  través del cónyuge, puede encontrar su expresión en otra relación. Esta es, por lo general, la forma en que comienzan los romances extramatrimoniales.

 

El marido solitario recibe la atención, la compasión y el cuidado que tanto  anhela de una compañera de trabajo. Una esposa solitaria vierte su dolor en un compasivo amigo. Estas conexiones extramatrimoniales no siempre pueden terminar en relaciones adulteras, pero la vulnerabilidad y la tentación de tener intimidad sexual son muy grandes. En el mejor de los casos, las conexiones inapropiadas con una persona que no sea tu cónyuge pueden crear un lazo emocional insalubre. No es solo otra persona la que nos puede cautivar y separar de esta conexión vital con el cónyuge, sino también el trabajo o los pasatiempos, el excesivo compromiso con buenas actividades e incluso las de la iglesia.

 

LA ESCALA DE LA DESCONEXION

M  E            

    Algunas veces me siento solo, aun cuando estoy con mi cónyuge.

        Me resulta difícil “sentir” que mi esposo me ama. Lo se de manera intelectual pero  no  siento una conexión emocional.

    Cuando estamos juntos, no tenemos mucho que decirnos.

   Cuando hablamos, por lo general no  nos entendemos o nos malinterpretamos.

     Prefiero dedicar mi tiempo, mi energía y mi dinero a algo o alguien que no sea mi cónyuge.

        Dudo que mi matrimonio crezca o cambie para mejor.

        No creo que a mi cónyuge le interese mucho quien soy ni que deseo hacer.

 
Alguna vez has sentido que ya no existe conexión en la relación con tu cónyuge? Si tu matrimonio ha sufrido a causa de la desilusión, el desaliento y el distanciamiento sin resolver,  es probable que se encuentre en el proceso de una dolorosa desconexión. Quizás sientas que tu y tu cónyuge ya no juegan en el mismo equipo, y cuando ya no son compañeros de equipo, es muy fácil que se conviertan en adversarios permitiendo que el matrimonio se deteriore hasta llegar a un estado de discordia.

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