DEL DISTANCIAMIENTO A LA
DESCONEXION
Apóstol Moisés Rosales
Dios nos creó a ambos para ser seres
que nos relacionemos y puso en nosotros
la necesidad de conectarnos con otras personas en un nivel emocional y
espiritual profundo. La conexión humana más profunda queda reservada para la
relación matrimonial. Dentro de la intimidad y la seguridad del compromiso
matrimonial, la pareja tiene libertad
para expresar sus deseos, temores, luchas y angustias más profundos y a
la vez preocuparse por los del otro. “Por tanto dejara el hombre a su padre y su
madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24).
El plan de Dios es que disfrutemos de esta
conexión satisfactoria . A medida que crece esta conexión, nos sentimos cada
vez menos solos y experimentamos la rica intimidad y unidad que Dios ha
diseñado para el matrimonio. Sin embargo cuando el esposo y la esposa se
distancian y sus vidas se llenan de otras actividades e intereses, queda poco
tiempo para conectarse, y en la medida que el distanciamiento persista, hay
cada vez menos interés de conectarse. El dolor de la desilusión y el desaliento
es tan grande que uno de los integrantes del matrimonio o los dos ya no confían
en el otro para sus necesidades y anhelos mas profundos. Entonces dejan de
disfrutar a este nivel. Se desconectan
en su relación. Levantan paredes de autoprotección y la intimidad es muy poco
frecuente.
En un matrimonio desconectado, el esposo y
la esposa pueden vivir juntos, pero en realidad viven solos por completo. El
problema es que sus necesidades no cambian. Todavía necesitan conectarse con
otra persona en un nivel intimo y profundo. Si esa necesidad que Dios ha puesto
no se satisface de forma legitima a
través del cónyuge, puede encontrar su expresión en otra relación. Esta
es, por lo general, la forma en que comienzan los romances extramatrimoniales.
El marido solitario recibe la atención, la
compasión y el cuidado que tanto anhela
de una compañera de trabajo. Una esposa solitaria vierte su dolor en un
compasivo amigo. Estas conexiones extramatrimoniales no siempre pueden terminar
en relaciones adulteras, pero la vulnerabilidad y la tentación de tener
intimidad sexual son muy grandes. En el mejor de los casos, las conexiones
inapropiadas con una persona que no sea tu cónyuge pueden crear un lazo
emocional insalubre. No es solo otra persona la que nos puede cautivar y
separar de esta conexión vital con el cónyuge, sino también el trabajo o los
pasatiempos, el excesivo compromiso con buenas actividades e incluso las de la
iglesia.
LA
ESCALA DE LA DESCONEXION
M E
♢ ♢ Algunas
veces me siento solo, aun cuando estoy con mi cónyuge.
♢ ♢ Me resulta difícil “sentir” que mi esposo
me ama. Lo se de manera intelectual pero
no siento una conexión emocional.
♢ ♢ Cuando
estamos juntos, no tenemos mucho que decirnos.
♢ ♢ Cuando
hablamos, por lo general no nos
entendemos o nos malinterpretamos.
♢ ♢
Prefiero dedicar mi tiempo, mi energía y mi dinero a algo o alguien que
no sea mi cónyuge.
♢ ♢ Dudo que mi matrimonio crezca o cambie
para mejor.
♢ ♢ No creo que a mi cónyuge le interese mucho
quien soy ni que deseo hacer.
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